El libro que acoges en tus manos resume los anhelos -realidad, ya- de unos hombres que lucharon por expandir la cultura desde su más pura y sencilla expresión. Es una secuencia histórica – a veces curiosa, también rigurosa aunque no por ello menos anecdótica- de lo que el ATENEO ha significado para Albacete; más de un siglo de evolución hasta hoy, que deja traslucir el sentir de quienes han amado y respetado la libertad de pensamiento y expresión, y que han querido y creído poder encauzar este humanismo a través de una Institución cuya etimología nos recuerda, que desde siglos, el hombre ha tributado culto al saber. La lectura del libro te hará evocar lugares de la ciudad y personas con las que, quizá, hayas compartido historia; puede que el auténtico espíritu ateneísta, latente en sus páginas, despierte en ti esa mezcla de sensaciones que reavivan el deseo de cooperación activa por difundir el ATENEO. Impresión gráfica que servirá de impulso a una nueva época, en esta singladura cuyo escenario se alza en una nueva Sede bien consolidada. | |
Pero esta obra no hubiese sido posible sin la intervención de Ángel Ñacle, persona dedicada a la docencia, amante de la Historia , admirador de la Naturaleza e investigador nato, que ha sabido construir un sentido vital e integrador de la cultura. Dice Sánchez Albornoz que el historiador necesita conocer al hombre de su tiempo y el alma de las masas y de los pueblos de hoy, para comprender a los de antaño. Por eso necesita deambular por lo caminos reales y aun por los atajos de la vida pública; platicar y fomentar el trato de los tipos humanos más diversos y de las clases sociales más dispares. Tiene, en suma, que vivir en contacto con la nunca espectral sociedad de su época. En este sentido, el autor va recopilando la historia del ATENEO en paralelismo con la historia de la ciudad, y nos hace una descripción progresiva de la sociedad en sus aspectos, político, social y cultural. Se hace notorio, en Ángel, su admirable y sorprendente perseverancia en el trabajo intelectual árduo, afrontado en circunstancias difíciles que justifican a veces la dispersión en que nos movemos. Ha tenido que recopilar ciento trece años de historia, partiendo de la nada, y, dado a la gran confusión de los testimonios existentes, comprobados dato a dato, por ello, las fuentes a partir de las cuales elaboró su trabajo son variadas: entrevistas, fotografías, archivos.. Con frecuencia su tarea no ha sido sencilla, por lo que, como meros observadores de este libro, nuestro juicio debería ser positivo. El discurso de la Historia no detiene sus ruedas: ayer, hoy y mañana este ATENEO debe seguir siendo motivo de orgullo para todos los ciudadanos, ateneístas o no. Para ellos, y para quienes nos visitan, se ha escrito este libro, que ayudará a comprenderlo y apreciarlo.* Tomás Mancebo Presidente |